Tehuantepec, Oaxaca, 15 de octubre de 2026. Cuatro días en El Caracol bastaron para que la Sierra Mixe-Zapoteca consiguiera lo que durante meses le fue negado. Familias Ayuuk y Binnizá sostuvieron el bloqueo hombro a hombro, con disciplina y bajo el mandato de sus asambleas, y este jueves, poco después de las 6 de la tarde, liberaron la carretera federal 190 con los compromisos del Estado en la mano.
«No hay luz, pero hay voz», fue la consigna. Al cierre de la jornada, las comunidades lo resumieron así: «La voz de las montañas no resonó para pedir dádivas, sino para exigir la justicia y el respeto que por derecho le corresponden a nuestros pueblos.»
Según lo informado por los gobiernos estatal y federal, la CFE mantendrá brigadas en la región hasta regularizar el servicio eléctrico. El 20 de octubre arrancará un diagnóstico integral del camino San Juan Mazatlán, San José El Paraíso, Santa Isabel de la Reforma y Guevea de Humboldt, con trabajos de mantenimiento a partir de noviembre, y se gestionará ante el INPI que la vía entre al programa de caminos artesanales. Las comunidades advirtieron que volverán a la carretera si cualquier acuerdo se incumple.
Nada de esto fue una concesión. Es el resultado de la resistencia pacífica y de la organización comunitaria: jóvenes, mujeres y autoridades tradicionales que superaron la distancia, el clima y la indiferencia del gobierno, y que reafirmaron a la asamblea como la máxima autoridad de sus pueblos. La sierra demostró que está viva y unida.

Lo que quedó pendiente
Mientras las comunidades exigían luz y caminos, el Estado abrió la vía penal. La Fiscalía General de la República integró la carpeta de investigación FED/OAX/SC/0001941/2026 y citó a comparecer a Delfino Reyes González, agente municipal de Santa María Nativitas Coatlán. Según las autoridades comunitarias, no es la única: se abrieron varias carpetas contra quienes encabezaron la movilización.
En su pronunciamiento de este jueves, el Gobierno de Oaxaca atribuyó la liberación de las vías a «la voluntad de conciliación de los pobladores» y se comprometió a «dar continuidad a la mesa de trabajo». No dijo una palabra sobre las investigaciones penales. Hasta ahora ninguna autoridad ha anunciado que se retiren.
«No tenemos miedo», respondió Delfino Reyes durante el bloqueo. «Este bloqueo no es por gusto.»
Las autoridades comunitarias no actuaron por cuenta propia: cumplieron el mandato de sus asambleas, como lo reconoce el artículo 2 de la Constitución. Si el Estado habla de diálogo y conciliación, le toca demostrarlo retirando cualquier denuncia contra quienes solo representaron a sus pueblos. Exigir luz y caminos no puede terminar en un expediente penal.
La Sierra Mixe-Zapoteca ganó en la carretera. Ahora le toca al Estado cumplir en los hechos y en la Fiscalía.
Foto de portada: Ildher Garcia Barrera.
Antecedente: Comunidades de la Sierra Mixe-Zapoteca piden camino y luz y el Estado responde con Fiscalía.

