La autonomía es el derecho de los pueblos indígenas a decidir sobre su vida colectiva: su territorio, sus formas de gobierno, su justicia, su economía y su cultura. No es una concesión, sino el ejercicio de la libre determinación reconocida en el derecho nacional e internacional.
Gobernarse con sistemas propios
En muchas comunidades, las asambleas son la máxima autoridad. A través de ellas se nombran cargos, se resuelven conflictos y se toman decisiones sobre la tierra y los bienes comunes. Estos sistemas normativos propios han sostenido la vida comunitaria durante generaciones.
La autonomía también implica administrar recursos, sostener la lengua, cuidar el territorio y organizar la vida comunitaria frente a proyectos externos que amenazan la vida.
Un derecho reconocido
La Constitución mexicana y el Convenio 169 de la OIT reconocen a los pueblos indígenas como sujetos de derecho con capacidad de libre determinación y autonomía. Ejercerla es un proceso cotidiano que los pueblos construyen desde abajo.

