Para los pueblos indígenas, el territorio no es sólo tierra: es un tejido vivo de relaciones entre las personas, el agua, los bosques, las semillas y la memoria. Defenderlo es defender la vida misma.

Amenazas comunes
Megaproyectos, extractivismo, contaminación del agua, despojo y criminalización de quienes defienden la tierra son algunas de las amenazas que enfrentan las comunidades. Frente a ellas, los pueblos organizan asambleas, documentan agravios y tejen alianzas.
La defensa del territorio incluye el cuidado del patrimonio biocultural: las semillas nativas, los saberes, las lenguas y las prácticas que sostienen la vida comunitaria.
Comunicar para defender
Contar lo que ocurre en los territorios, desde la voz de las propias comunidades, es parte de la defensa. La comunicación visibiliza las luchas, fortalece la solidaridad entre pueblos y contribuye a la incidencia.

